Sorrowland, de Rivers Solomon

Vern vive desde siempre en Cainland, una comunidad negra cerrada dirigida con mano de hierro por el reverendo Sherman. Situada en medio de la nada, Cainland es un paraíso para mucha gente y un infierno para Vern, que vive con su madre y su hermano. Hace tiempo que no ve a Lucy, su mejor amiga y la única persona que la comprendía, porque huyó de Cainland hace unos años. Obligada a casarse con el reverendo Sherman, Vern se ha quedado embarazada con quince años. Los límites de Cainland la constriñen tanto que, una noche, decide seguir los pasos Lucy y huye por el bosque. Sus pies la llevan bien lejos, pero algo la persigue: un demonio blanco que le causa visiones. Decidida a luchar por su libertad, Vern deberá criar a sus dos hijos entre los árboles, siempre alerta de que el demonio no los atrape y les destripe vivos.

¿Cómo reseñar una obra de la que es mejor no saber nada? Sorrowland, la tercera novela de Rivers Solomon, es todo un viaje por la vida tan difícil que ha llevado Vern. El presente se intercala con el pasado hasta crear una imagen completa de quién es Vern, cómo ha llegado al bosque, por qué ha huido, dónde quiere ir ahora y cuáles son sus deseos más íntimos. Al principio, parece una historia de supervivencia relativamente sencilla, pero poco a poco esta mentira se va disipando para que podamos ver Sorrowland en todo su esplendor: una crítica hacia la sociedad, la política y la historia de Estados Unidos, todas manchadas con la sangre de millones de personas esclavizadas, torturadas y asesinadas por el bien del progreso. Porque los cuerpos negros han sufrido durante siglos vejaciones y maltratos por parte de manos blancas a quienes la historia ni la sociedad nunca les han hecho pagar por sus crímenes.

En Sorrowland se entrelazan muchos temas vitales. Por ejemplo, Vern, que siempre ha estado sometida a los puntos de vista ultrarreligiosos de Cainland, puede al fin vivir su sexualidad plenamente: enamorada de Lucy, pero condenada a casarse con un hombre, cuando Vern escapa de su cautiverio conoce al fin a mujeres con las que puede disfrutar del sexo sin sentirse culpable. También se habla sobre la crianza de los hijos, sobre qué inclina la balanza entre que acaben siendo, en el futuro, unas personas decentes o unos seres depravados que solo toman y toman, dominan y torturan y matan, sin tener en cuenta a nadie más. Otro tema muy interesante es el de los cuerpos no normativos, que también aparece en otras obras de Solomon. Le autore relata diversas experiencias sobre ser trans y ser intersex; sobre adaptarse, morir o luchar por poder ser quien eres con libertad; sobre etiquetas y lo que significan para muchas personas.

Because without a name for it, it’s just something I am. A part of life. Once it’s got a name, I know that means someone has studied it, dissected it, pulled it apart. When something has a name, they can say it’s bad.

Todo esto con una prosa y un estilo que son, simplemente, maravillosos. Rivers Solomon sabe cómo escribir para que te quedes prendade de sus palabras. Le autore sabe caracterizar muy bien a sus personajes, hasta el punto de que Feral y Howling, los hijos de Fern, cobran vida tanto en las páginas de Sorrowland como en tu mente. A Solomon también se le da muy bien expresar la frustración, la impotencia, la rabia de todo un pueblo sometido a las maldades de la supremacía blanca. Con Sorrowland, lanza una vez más un grito de guerra por las injusticias cometidas contra las personas negras y nativoamericanas de Estados Unidos. Como bien dice, refiriéndose a este país (pero aplicable a tantos otros):

The primary freedoms this nation protected were the ones to own and annihilate.

Sorrowland ha sido una lectura intensa que me ha dejado cavilando sobre los múltiples temas que abarca. Creo que volveré a ella más adelante, para releerla, para comprenderlo todo mejor. La primera parte, en la que conocemos a Vern y todos los suplicios por los que ha pasado, puede resultar un tanto confusa: ¿qué quiere contar Solomon en realidad? Pero, poco a poco, con la lentitud de un árbol extendiendo sus raíces por la tierra, le autore deja entrever sus intenciones mientras te atrapa con su prosa, su ritmo y su carácter.

Gracias a MCD y a Netgalley por ofrecerme un ejemplar para reseñar.

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